Berlín gastará un millón de euros en insonorizar sus clubes tecno

La ciudad trata de proteger su "economía nocturna" ante el cierre de decenas de locales por las quejas de los vecinos


“Berlín es pobre pero sexy”, dijo una vez el exjefe del Gobierno de la ciudad-estado de Berlín, el famoso Klaus Wowereit. La recuperada capital de Alemania se ha convertido desde la unificación en el corazón de Europa para los amantes de la música tecno, que cada fin de semana atrae a decenas de miles de turistas. A pesar del éxito y la bien merecida fama de la que goza la ciudad, los locales de música tecno han tenido que luchar con un enemigo implacable: los vecinos que se quejaban del ruido.

Desde 2011, unos 170 clubes se vieron obligados a cerrar sus puertas, una dinámica que alertó a Georg Koessler, un joven militante de 34 años de Los Verdes, que ocupa un escaño en el parlamento regional de la ciudad. Koessler, que confiesa sin vergüenza ser un asiduo visitante de los clubes, se propuso poner fin a la peligrosa dinámica y presentó un proyecto destinado a conservar lo que él llama la "cultura tecno", que tanto éxito y beneficios le ha dejado a la ciudad.

Para impedir nuevos cierres de locales, el diputado propuso al gobierno regional usar parte del dinero que pagan los contribuyentes para financiar las necesarias reformas en los locales y reforzar la insonorización, una medida necesaria para evitar las quejas de los vecinos.

“La cultura tecno ha dado mucho a Berlín y usar algo del dinero de los contribuyentes era lo mínimo que podíamos hacer”, dijo Koessler cuando dio a conocer su propuesta, que fue apoyada por el partido La Izquierda y el socialdemócrata SPD. Para su sorpresa, su ambicioso proyecto también recibió el apoyo del partido Unión Cristiano-demócrata (CDU) que preside Angela Merkel.

“Los políticos solían hablar de los clubes de Berlín como algo agradable, pero que no revestían ninguna importancia”, recordó el político. “Pero sorprendentemente, nuestros oponentes en la CDU sintieron de repente una gran pasión por este tema, al que bautizaron como economía nocturna”.

El 22 de diciembre pasado, Koessler publicó en su página web un mensaje que resumía en pocas palabras el resultado de su iniciativa. “¡Lo hemos logrado! El fondo para el control del ruido ha sido aprobado y de qué manera. En 2018 el presupuesto destinará un millón de euros”.

Aún no está claro si el millón de euros que se destinará para reforzar los controles del ruido en las discos tendrá éxito, pero la iniciativa marca un giro crucial en la mentalidad de los políticos para proteger un bien, que hace un año, fue declarado "expresión cultural" por una corte de Cottbus, que dejó sin efecto una iniciativa del fisco alemán que deseaba aumentar de 7% a 19% el impuesto sobre el valor agregado que debían pagar los clubes.

La sentencia que favoreció un recurso presentado por los propietarios del Berghain, la catedral de la música tecno de Berlín, sentó un precedente histórico. El ministerio de Finanzas había defendido elevar el IVA hasta un 19 % alegando que los que acudían al Berghain solo lo hacían para consumir drogas, alcohol y música. Pero el abogado del club, Peter Raue, sostuvo que un DJ del establecimiento podía generar un efecto intoxicante similar al que produce una sinfonía de Gustav Mahler. El juez le dio la razón y sentenció que el famoso club era un producto de una elevada cultura, similar al que ofrece una ópera.